Martes, 26 de julio de 2005
Sí, supongo que ya lo sabréis, pero el otro día un joven electricista brasileño se llevó 7 disparos en la cabeza (de un total de 8). Eso sí, fue por motivos justificados: llevaba una gabardina en verano y corria escapando de la policía. De nada le sirvió tener la piel blanca (no aparentaba ser musulmán ni de lejos) y las razones que explican que llevase una gabardina (los brasileños tienen frio en Londres) y de que corriese (tenía miedo porque le había caducado el visado) no importan mucho ya. Está muerto.
Sobre esto han hablado estos días casi todos los medios, pero pocos se han aventurado a ofrecer algo más que una fría exposición de los hechos ni por supuesto han condenado el asesinato.
Lo que me ha hecho escribir hoy es que he encontrado tres noticias curiosas. La primera es un post en
Microsiervos explicando por qué puede ser contraproducente matar a un terrorista: el botón que detona la bomba si se aprieta podría muy bien ser un botón que detona la bomba si deja de apretarse...
La segunda son unas declaraciones del presidente del Consejo General del Poder Judicial justificando la actuación de la policía londinense. En
El Pais está el audio. Con jueces así, mal vamos...
Y la última es un divertido post de
El Palimpsesto proponiendo nuevas leyes acorde con el nuevo estado de paranoia en el Reino Unido.
Por: Andrés | Yo contra el Mundo | Comentarios (5) | Referencias (0)