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Martes, 19 de abril de 2005

La industria discográfica actual



Hace unos días, en el post Cuando el monte es orégano se entabló una conversación entre Carolina, Supermal y yo mismo, acerca de la música, si debe ser libre o no, si el gobierno debe proteger (aun más) a las discográficas, etc... El caso es que estuve unas dos horas escribiendo un post sobre el tema, pero cuando ya lo iba a publicar, se me cerró el navegador y lo perdí todo, así que escribí un comentario cortito, prometiendo más en el futuro.
Y hoy me veo con ganas de escribir sobre el tema. Las ideas que expongo las leí hace tiempo ya en la bitácora de David Bravo, el chaval ese de las gafitas que sale por la tele ;-) pero no os pongo el enlace al post original porque no tengo ganas de navegar por los archivos antiguos hasta encontrarlo, os lo explico de memoria.
Hace unos años, no muchos, el equipo necesario para grabar un disco valía bastantes millones de las antiguas pesetas. Se necesitaba un estudio de grabación, con sus técnicos de sonido y toda la parafernalia. Es por eso que para grabar un disco, a menos que hubiera algún millonario en el grupo, hacía falta que una discográfica apadrinara al grupo y adelantara el dinero, para recuperarlo después con creces. Hoy en dia el equipamiento necesario para grabar un disco y conseguir el mismo resultado profesional de antes consiste en un ordenador corrientito, una tarjeta de sonido profesional y algún micrófono medio en condiciones: total unos 1500 euros, cantidad al alcance de casi cualquiera con poco que se lo curre. Resultado: No hace falta discográfica para grabar un disco
Con el dinero que adelantaba (y que sigue adelantando) la discográfica también se paga la estampación de la tirada inicial de CD's, los camiones para llevarlos a las tiendas, etc... Hoy en día es perfectamente posible grabar un disco y venderlo (sí: venderlo) en internet en forma de archivos mp3. Cada copia tiene un coste de fabricación nulo, así como el transporte no ya hasta la tienda, sino hasta el consumidor final. Resultado: No hace falta discográfica para distribuir el disco.
El tercer punto es el que más polémica puede generar. Estoy hablando de la otra gran función de las discográficas: publicitar el disco. Está claro que para vender 20 millones de copias hay que hacer una campaña de publicidad que sólo una multinacional puede pagar. Cuando digo multinacional me refiero a una de las cuatro (4) que hay: BMG, Sony, Warner y Emi (cito de memoria, tampoco estoy tan al tanto del tema). La cuestión es que cuando tus aspiraciones son vender 20 millones de copias ya no estamos hablando de música, de cultura, sino de un producto comercial, diseñado desde el primer momento para vender y no por el amor a la música, al arte. No creo que nadie sea tan tonto como para pensar que David Bisbal es un amante de la música, alguien que se ocupa de informarse sobre los nuevos estilos para innovar en lo que hace. De todas formas admito que todo esto es discutible. A lo que voy, es que para hacer un buen disco y que la gente interesada en ese tipo de música lo conozca, no hace falta una campaña de publicidad de millones de euros (o dólares o lo que sea) sino que un buen producto se publicita muy bien por el boca a boca de los melómanos. Para probar esto os contaré algo: Maria Schneider es una cantante de jazz que grabó su último disco Concert in the Garden en su casa, gracias a la aportación económica de sus fans. Ella cifra el coste de grabación de su disco en 87000 $, que ya había recuperado antes de terminar de grabarlo debido a los pedidos que recibió por adelantado (supongo que pondría fragmentos en internet). Pues bien, en vez de llevar las copias (con esos 87000 $ financió una tirada de 10000 copias) a las tiendas, las puso en un nuevo servicio de internet llamado Artistshare y las vendió en él sin depender de ninguna discográfica. Gracias a esto ella ingresa el 100% del precio de venta de su disco, mientras que la media de lo que se lleva un grupo de una discográfica no supera el 8-10%. U2 tiene el record absoluto con el 20%. Pues bien, sin el apoyo de ninguna discográfica, Concert in the garden ganó el Grammy al mejor disco de Jazz del año 2004.

En el nuevo mercado de la música, las discográficas no tienen cabida, simplemente porque su función se ha quedado obsoleta gracias a las nuevas tecnologías. Lo mismo les pasó a la mayoría de los músicos que tocaban en los clubes de jazz cuando se popularizó el fonógrafo y a los que vendían barras de hielo por la calle cuando se inventó el frigorífico. La tecnología hizo que algunos oficios quedasen obsoletos y a nadie se le ocurrió pedir que se promoviera una ley que prohibiese los fonógrafos ni los frigoríficos. Y si se le ocurrió a alguien, afortunadamente no se le hizo caso, ya que se veía bien claro que una ley no puede oponerse a los avances de la tecnología. Tuvieron que adaptarse. En los años 80, cuando se popularizó el video, las grandes productoras de cine se llevaron las manos a la cabeza porque ahora cualquiera podía grabar una película. Se establecieron grandes grupos de presión para que el gobierno (hablo de los Estados Unidos) prohibiera ese nuevo invento del diablo que les iba a hacer perder tanto dinero. Afortunadamente para ellos no lo consiguieron. Y digo para ellos, porque porque pronto se dieron cuenta de que el video les brindaba nuevas y lucrativas posibilidades de negocio: el alquiler y la venta de películas para uso doméstico. Ahora una revolución sin precedentes está ocurriendo en el mundo de la música y las discográficas se están intentando resistir a lo que es inevitable: cuando el coste de la copia y la distribución de la música se hace nulo, su papel en el negocio deja de tener sentido. Podrían haber reaccionado aprovechando su posición para seguir liderando el mercado de la música adaptándose a los avances tecnológicos. Hablo de vender la música por internet, aprovechando el gasto nulo que tiene hacer las copias. Pero ya llegan tarde: iTunes (entre otras) ya les ha comido el terreno anticipándose a las discográficas. Otra opción sería no sólo ocuparse de los discos, sino también de los conciertos que dan los artistas, ejerciendo funciones de discográfica y manager a la vez. Es lo que está haciendo Rock Indiana, una pequeña discográfica independiente que ofrece todos los discos de los grupos que representa a 5 euros, pero también gestiona sus conciertos (por un porcentaje), lo que hace que sea más que rentable. Con los discos tan baratos llegas a mucha más gente, gente que luego va a llenar los conciertos. Incluso hay músicos que deciden ofrecer sus obras gratuitamente por internet, dejando total libertad para que se compartan libremente. Nacho Escolar, uno de estos músicos y además periodista, escribió un interesante artículo acerca de esto que se titula Por favor, ¡pirateen mis canciones!. De hecho ahora, navegando por la bitácora de Escolar, veo que la inspiración para escribir todo el tocho anterior me viene, en gran medida, de otro gran artículo de Nacho: Cuando la sgae despertó, la tecnología todavía estaba allí.
Pero no, la posición actual de las discográficas es seguir agarrandose con uñas y dientes a su antiguo modelo de negocio. Aunque para eso tengan que demonizar a los fans que se bajan el último CD de Chenoa del emule para luego tener dinero para poder ir al concierto. Han encontrado una estupenda aliada: la Ministra de Cultura Carmen Calvo, que está haciendo todo lo que está en su mano para ayudarles a sostener lo insostenible. Se aprovechan de la inmensa popularidad de gente como Alejandro Sanz, Estopa, David Bisbal para lanzar mensajes tan vacíos y difíciles de creer como La música se muere, ayudanos.
No, no nos engañemos, la música no se muere, de hecho está más viva que nunca, como lo prueban las cifras de asistentes a conciertos: nunca ha habido tantos, y los cada vez más festivales que se celebran por España y el mundo. Lo que se muere es la industria, una industria que no ha sabido adaptarse a los tiempos que corren y se ha quedado atrás, obsoleta, innecesaria.

Por: Andrés | Cultura Libre | Comentarios (6) | Referencias (1)

Comentarios

muy bueno, andres

l@ | 19-04-2005 17:04:50

Oh yeah!!Cuanta razón!!IMposible rebatirlo!!Andrés dictum!!

Ander | 19-04-2005 17:33:32

BRAVÍSSIMO, ANDRÉS!

El Gran Inquisidor | 19-04-2005 17:44:31

Noticia relacionada en El Mundo: La 'piratería' no impide que la SGAE bata su propio récord histórico de ingresos: 300,7 millones de euros en el 2004, un 11,9% más que el el 2003, pero cuidado, que no te engañen estos datos, son sólo números, la verdad es que la música se muere

Andrés | 19-04-2005 21:19:05

Plas plas plas!

Carolina | 20-04-2005 13:37:20

Es hora de que las discográficas se vayan al peo así dejarán de pasar cosas como que a los Beatles no les quisiesen grabar su primer disco porque ya no se llevaban los discos de guitarras, o Mike Oldfield que se pasó un tiempo buscando a alguien que le grabase un disco llamado Tubular Bells

SuperMal | 20-04-2005 17:14:45

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Todo sigue su curso | 2005-04-29 00:51:12
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